Ecotopía, la utopía ecologista que impresiona y sorprendre

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Ecotopía es una narración utópica escrita por Ernest Callenbach y publicada por primera vez en 1975. Ha sido un éxito en el mundo entero ya que muestra un futuro posible frente al desafío ecológico que vivimos. Casi cincuenta años más tarde sigue siendo editada en varios países porque pocas historias dibujan un futuro con tal optimismo (ver artículo ¿qué es utopía?)

Ernest Callenbach (1929-2012) es un escritor, crítico de cine y periodista americano. Fundó y dirigió la revista de cine: Film Quarterly, mudialmente conocida. Se hizo famoso gracias al éxito de su libro Ecotopía catalogado actualmente en ficción climática (ver artículo cli-fi). Curiosamente el libro tuvo que ser autopublicado por Callenbach porque fue 25 veces rechazado por las editoriales. Por supuesto, esto cambió tras el gran número de ventas que tuvo en Estados Unidos.

Libro ecotopía de Ernst Callenbach

Contexto de la escritura de Ecotopía

Ecotopía fue escrito en 1975, justo después del choque petrolero de 1973 y 1974. Este evento hizo que el presidente americano Carter quisiera introducir los Estados Unidos en la era de las energías renovables. Instaló paneles solares en la Casa Blanca, que Reagan retiró en su mandato.

También fue escrito después del informe del Club de Roma «Los límites del crecimiento» de Donella Meadows que fue publicado en 1972 y presentaba 13 escenarios sobre el fin de la industria debido a la polución, la extracción de energías fósiles, el crecimiento demográfico, y la reducción de la biodiversidad. Fueron unos años en los que hubo una gran conciencia ecológica.

Es impresionante que un libro escrito hace casi 50 años sea todavía tan actual y muestre todas las luchas ecologistas de nuestro presente. Aunque también puede ser un signo de lo poco que avanzamos en lo que se refiere al cambio climático. Es cierto que a partir de los años 80 la situación política cambió, y no solo en Estados Unidos.

La trama de Ecotopía

La sinopsis nos dice lo siguiente:

Año 2000. Veinte años han pasado desde la secesión de tres estados de la costa oeste americana. California, Oregón y el estado de Washington se han independizado para construir una sociedad ecológica llamada Ecotopía, totalmente aislados de los Estados Unidos. Ha llegado el momento de restablecer vínculos diplomáticos entre los dos países, y un periodista estadounidense, William Weston, es enviado a Ecotopía para pasar varias semanas.

El libro consta de los artículos que el personaje de ficción William Weston envía al Times donde describirá múltiples aspectos de la sociedad de Ecotopía. Sus artículos están intercalados con sus notas personales, lo que nos mostrará su profunda transformación a medida que descubre Ecotopía y sus habitantes.

Ecotopía

Los 18 temas que aborda Ecotopía

Creo que es la primera novela que no he podido (ni querido) resumir demasiado, visto la riqueza de contenido que tiene. Tampoco he podido evitar incluir en cursiva mis comentarios sobre los 18 temas que he destacado del libro. Atención, hay muchos spoilers.

1. El reciclaje y la reducción de residuos

Se recicla el metal, el cristal, el papel y el plástico en contenedores diferentes. No se utiliza ropa fabricada con fibra sintética como el nailon, el orlón o el dacrón. Los plásticos no son derivados del petróleo, sino fabricados a partir de plantas, lo que permite que sean biodegradables con una duración de vida corta para que se autodestruyan automáticamente con el tiempo. Todavía se utiliza el petróleo para crear lubrificantes, pero estudian para remplazarlos por aceites vegetales. 

Está prohibida la producción de fibras sintéticas, de motores de compresión y la producción de aluminio y otros productos químicos sintéticos.

2. La agricultura y la ganadería

Se prohibieron los residuos industriales, el cultivo intensivo, los herbicidas e insecticidas y el confinamiento de los animales para evitar la acumulación de estiércol.

En su lugar, todos los residuos alimenticios, las aguas residuales y la basura deben ser transformados en fertilizantes orgánicos destinados a las tierras de cultivo. El estiércol animal se utiliza como abono. Controlan a los insectos biológicamente.

La agricultura, y creo que la ganadería, están nacionalizadas.

3. La alimentación

En Ecotopía se han suprimido los azúcares y las bebidas gaseosas (sodas) de las comidas. Me parece sorprendente que en 1975 Callenbach ya lo tuviera tan claro y que todavía hoy no se haya resuelto este problema de sobredosis de azúcar como conservador de alimentos sintéticos.

Hay supermercados de Estado para comprar pan, arroz, legumbres y frutas, pero también hay puestos o tiendas independientes para carne y verduras. Se ha normalizado el tamaño de las latas de conserva en tres dimensiones, todas biodegradables. Y la simplificación del embalaje para el transporte de los alimentos consiguió que la distribución de productos fuera mucho más económica.

4. Anticonsumismo: ecoconcepción, sobriedad, consumo local…

“Ecotopía representa un desafío doloroso a la filosofía implícita de la nación americana: siempre más progreso, la industrialización para el beneficio de todos y un producto nacional bruto en aumento constante.” cita del libro.

La costa Oeste americana tenía frutas, productos lácteos, vino, algodón, papel y madera de construcción para dar y tomar, pero tras la secesión sufrió escasez de energía y de metales. Por eso se aplicaron medidas para reducir el consumo de agua y de electricidad, se prohibieron productos difíciles de obtener: abrelatas, tenacillas de rizar el pelo, freidoras y cuchillos eléctricos, por citar algunos. Cualquier producto debe ser reparado fácilmente por el utilizador. No hay tiendas de reparación ni garantías. Tampoco se ve publicidad en la calle, y en la tele son muy poco atrayentes.

Sobre el comercio exterior, exportan plásticos y máquinas para producirlos, pero importan el caucho de Vietnam e Indonesia; electrónica de Japon, y libros, discos y vídeos de músicos y artistas del mundo entero salvo Estados Unidos.

También redujeron la polución sonora de los electrodomésticos, y aumentaron la insonorización de edificios. Los sistemas de climatización funcionan en Ecotopía con metano de las fosas sépticas. No he conseguido informarme si es realmente posible o si es uno de esos proyectos que no lograron llevarse a cabo.

5. El transporte

Hay una elección variada de tipos de transporte:

  • No hay coches, excepto los taxis eléctricos y algunos pick-up con velocidad máxima de 50km/h. Encambio hay tractores, barcos-taxis y ferries, pero no se dice con qué combustible funcionan. Para mí, Callenbach no trata en su libro el problema del transporte en general, quedándose solo en la posición dogmática ecologista anti-coches.
  • No dejan que los aviones sobrevuelen Ecotopía para evitar la polución sonora. Que eso implique un sobreconsumo de combustible para los otros países tampoco es tratado.
  • El transporte ideal son los trenes rápidos y frecuentes (cada hora) con una impresionante precisión. Callenbach anticipa en su utopía la utilización de trenes de levitación magnética y motor lineal a una velocidad media de 360 km/h en terreno plano. Al día de hoy he encontrado que la media probada en China con este tipo de trenes es de 250km/h. (Ver artículo Wikipedia)
  • Minibuses eléctricos sin conductor, con cables enterrados en el suelo.
  • Bicicletas de libre utilización y gratuitas.
  • Veleros para viajar por el mar.

El transporte público es gratuito porque los controladores costarían más caros que la venta de los tickets. Lo que más sorprende es la propuesta de reducción de los desplazamientos gracias a las video-conferencias a través de las pantallas de televisión. Resulta muy visionario de lo que vivimos actualmente.

6. La generación de energía

Ecotopía ha decidido no tener iluminación de noche y limitar las industrias a la producción estrictamente necesarias para reducir el consumo de energía.

Ernest Callenbach anticipa la utilización de centrales de conversión térmica de la energía oceánica (ver lo que son en este artículo sobre central de gradiente térmico en México). Me pareció muy interesante, y me gustaría saber más sobre este tipo de centrales y su posible desarrollo.

Siguen utilizando centrales hidroeléctricas (aunque algunas fueron destruidas para proteger los ríos) y centrales nucleares de fisión en las afueras de las ciudades, en zonas poco habitadas (parece que tuvieron que aceptarlo porque no había otro remedio…). Pero privilegian las fuentes de energía renovables provenientes del sol, de la geotermia, las mareas o el viento.

También están investigando si habrían plantas cultivadas que pudieran recuperar energía eléctrica durante le proceso de fotosíntesis. Y al parecer también intentan domesticar la energía de fusión atómica a fines civiles, pero en el libro más tarde indica que se abandonaron porque era una investigación costosa.

Ecotopía, paisaje con eólicas

7. La ciencia

Sobre investigación, Ernest Callenbach emite una crítica al conflicto de intereses de científicos que trabajan para empresas petroleras, y también critica la obligación de investigar y de asegurar clases universitarias al mismo tiempo, y la falta de productividad vinculada a la gestión burocrática.

Imagina unos científicos independientes, aunque con falta de ayudas financieras. En este punto creo que su utopía parece irrealista, ya que pongo en duda la capacidad de investigar con el reconocimiento internacional que imagina, sobre todo si les faltan recursos y equipamientos.

8. La educación: ausencia de competición

Aunque en Ecotopía la educación de los niños sigue siendo obligatoria, se alternan actividades teóricas y prácticas todos los días. No solo hay mucha actividad física, sino que se les enseña a cazar y pescar en los colegios, pero también a sobrevivir a la intemperie, en medio hostil.

Lo que sorprende es que se haya erradicado la envidia y la competición en la educación. Los que disponen de talentos van a compartirlos con el resto sin obtener ningún beneficio personal. Los que estudian lo hacen porque tienen esa necesidad intelectual, sin buscar una futura carrera más exitosa que otra. Se valora más la creatividad y la originalidad que el disponer de conocimientos. Lo encuentro poco realista, es como imaginar que dejaramos a todos los arquitectos hacer sus construcciones sin un control de ingenieros de estructuras o de caminos, canales y puertos… Más de una se habría caído sin los conocimientos técnicos.

9. La sobrepoblación

En Ecotopía la población disminuye lentamente, desde hace 15 años. Todos estaban de acuerdo para adoptar una forma de decrecimiento, de una manera o de otra, para reducir la presión sobre los recursos naturales y las especies vivas. El miedo a la extinción, a la disminución de recursos fiscales o a ser atacados por los Estados Unidos fueron argumentos en contra, pero eso no les impidió que se aplicaran sistemas de contracepción y de aborto para hacer que los nacimientos estuvieran por debajo del número de decesos.

Es un tema que también forma parte del libro Hagan sitio, Hagan sitio, libro de 1966.

10. Urbanismo: La sociedad dividida en pueblos y no en ciudades

Ecotopía es un claro ejemplo de descentralización en pueblos y comunidades llamadas “familias extendidas”. Esos pueblos están cercanos los unos de los otros, construidos alrededor de las estaciones de tren que los relacionan. Las antiguas ciudades están disminuyendo y se espera que desaparezcan.

Los edificios se construyen de piedra, tierra, madera… pero sin pintura. Rodeados de plantas. También habla de carcasas de plástico para las casas más económicas. Un ecotopiano que desee comprar mucha madera para construirse una casa, debe trabajar varios meses en un campo forestal, plantar árboles y laborar la tierra para que algún día se pueda remplazar la madera que consume. Esto solo es creíble cuando hay mucho bosque (como en California en los años 70 quizás), y cuando la población está disminuyendo (los hijos reutilizarían las casas de los padres y no haría falta construir casi nada).

11. La política

Me parece interesante que hable de dos partidos, el de la «Supervivencia» que fue elegido cuando se constituyó Ecotopía veinte años antes, y el de la Oposición, más conservador en cuanto a valores de individualismo y de productividad. Callenbach cuenta que se aplica una constitución, y que ha habido elecciones democráticas donde el voto de cada persona cuenta por igual. No habla de un número limitado de mandatos, ni de la duración de cada uno, pero se sabe que llevan veinte años con el mismo partido al mando.

No solo se ha descentralizado el urbanismo, sino también el poder, con una división de los tres estados en cinco regiones metropolitanas y cuatro regiones rurales, y con una gran delegación de poderes a las comunidades locales. Esto también es uno de los sueños de los independentistas, pero ¿hasta qué punto es eficaz en un mundo limitado de recursos y necesitando medidas generalizadas? No me quedo convencida.

12. Seguridad

Para empezar, las armas están prohibidas. No necesitan ni vigilantes, ni controles de acceso, ni iluminación por la noche, porque todo el mundo se conoce, no hay anonimato. Y las penas en caso de delito son importantes, no se resuelven con multas, sino con la prisión y trabajos forzados.

Al mismo tiempo se ha despenalizado la prostitución, el juego y las drogas. Fuman marijuana en el tren, y para William Weston, no han sabido deshacerse de los cigarrillos. Qué pena, a mí también me parece una industria prescindible.

Me cuesta creer que no haya agresiones, ni robos… No es porque la gente se conozca que no hay cliptómanos o depravados sexuales.

13. El racismo

Callenbach dedica un artículo a los afroamericanos e imagina una exitosa integración con matrimonios interraciales frecuentes. Pero también cree que habría un territorio, llamado Soul City, que les sería propio a la población de color. Sería una elección voluntaria de encontrarse entre ellos, y no algo impuesto por los blancos como el Apartheid de África del sur, precisa el narrador.

14. Los juegos de guerra

En Ecotopía tenían que inventar una forma de expresión cívica y compartida para satisfacer la necesidad de competición física que, según Callenbach, parece inherente al programa biológico del hombre. Las mujeres no participan porque ya compiten en otros sectores: por el poder político, la organización del trabajo, etc. Pero para los hombres no bastaba con deportes de competición, se necesitaba un ritual en el que se arriesgaran vidas, hubiera muertes. Algo para reemplazar las guerras.

En el libro estos juegos de guerra, como los llama, están tan justificados como la tauromaquia, el fútbol o las guerras de tribus salvajes. Incluso el número de muertes al año, unos cincuenta, es comparado al número de muertes en accidentes de coches para quitarle importancia.

Ecotopía, paisaje de un pueblo

15. El trabajo y la autogestión de empresas

La semana de trabajo está reducida a 20 horas semanales (se multiplicó por 2 el trabajo, pero se dividió en dos los ingresos). Los antiguos propietarios de las empresas se exilaron con la secesión, y los trabajadores no tuvieron más remedio que apropiarse de las empresas, sin ninguna forma de anarquía, regulado por el gobierno y los tribunales locales.

Nadie tiene derecho a hacer un negocio, contratar empleados, y despedirlos para poder recuperar los beneficios. Ninguna persona puede enriquecerse únicamente del control de los medios de producción y de la utilización de la fuerza del trabajo de otros. Las empresas están limitadas a un máximo de 300 empleados. Los éxitos profesionales solo conllevan a alguna ventaja, como la jubilación anticipada. Se puede invertir los beneficios, prestándolos al Banco Central, que propondrá, a su vez, préstamos a otras empresas.

Algunos profesionales (artistas, investigadores y algunos médicos) tienen salarios más elevados que el resto de la población, pero las políticas públicas mantienen esas diferencias dentro de lo razonable.

16. La fiscalidad

No hay herencias. Tampoco hay impuestos de la renta, ni por las ventas o la propiedad, pero existe un impuesto inmobiliario que empuja a la concentración de alojamientos y que explicaría la conglomeración en pueblos y ciudades de Ecotopía.

Existen impuestos fronterizos para disuadir le importación de productos fabricados en China en condiciones inhumanas. Los Ecotopianos confeccionan su propria ropa.

Los gastos de armamento están reducidos y numerosas misiones de Estado son organizadas según los principios de empresas libres.

La fiscalidad es utilizada por los gobiernos regionales para financiar los servicios de reciclaje, de alojamiento, de electricidad, el agua, el teléfono, la atención médica, la policía, los tribunales…Y a nivel nacional para los trenes, la defensa, las telecomunicaciones y los establecimientos de investigación.

Los Ecotopianos tienen garantizado toda la vida el alojamiento, la alimentación y la atención médica. Los artistas pueden vivir sin trabajar.

17. La medicina y la felicidad:

En la parafarmacia se eliminaron: tranquilizantes, vigorizantes, somníferos y otros medicamentos como los remedios para el catarro. No se permite ningún medicamento que pueda cambiar el comportamiento de las personas.

Las personas se curan mejor cuando están felices. En Ecotopía no separan la medicina de la vida. Las enfermeras y enfermeros están muy bien formados para dar masajes debido a su poder regenerador del cuerpo. Yo diría, están extrañamente formados en tratamientos físicos. Detallaré más adelante.

Los ecotopianos aceptan la eutanasia. Todos los médicos disponen de una formación psiquiátrica y psicológica.

Encambio, en Ecotopía no aprecian el eugenismo de ningún tipo, que sea por la selección de genes o por el clonaje con modificación de estructuras genéticas para hacer superhombres.

18. La igualdad de hombres y mujeres

Ecotopía es un estado donde las mujeres han conseguido ser independientes de los hombres, ejercen puestos de responsabilidad, tienen los mismos sueldos que los hombres y están muy implicadas en la política. La presidenta de Ecotopía desde hace veinte años es una mujer: Vera Allwen, una líder y gran oradora que convence a su auditorio con sus ideas.

Gracias al control que tienen de su cuerpo (contracepción y aborto), las mujeres tienen el poder de elegir al que será el padre de sus hijos. Callenbach mantiene sin embargo diferencias sexistas en los juegos de guerra y estereotipos en lo que se refiere a la organización y al desarrollo de reuniones por las mujeres que se pueden perdonar por el año en que fue escrito.

En Ecotopía la sexualidad es una actividad tan natural como la alimentación, una función biológica agradable sin carga emocional asociada. Los masajes practicados entre varios y sin ninguna ropa es un entretenimiento muy popular. Generalmente las parejas son monogámicas, salvo en 4 fiestas al año (solsticios y equinoccios) de promiscuidad sexual. La homosexualidad también está aceptada.

Aunque se pretende un libro feminista, me ha resultado muy machista que la utopía de Callenbach incluya las fantasías sexuales de un trío del protagonista con dos jovencitas desinhibidas y la de una enfermera servicial que le hace todo tipo de “tratamientos” para recuperarse.

Ecotopía paisaje de atardecer

La credibilidad de Ecotopía

La secesión de los tres estados es un poco dudosa e incluso parece una idea revolucionara, no me creo que sea tan pacifista como se pretende en el libro. Hablan que los secesionistas robaron uranium de las centrales nucleares para fabricar bombas atómicas y así amenazar Nueva York y frenar la guerra. También nos comentará que utilizaron tecnología para derrumbar helicópteros estadounidenses.

Para la ecología es lo mismo, me parece poco creíble que tuvieran una mejora de la calidad del aire solo aplicando estas medidas en Ecotopía. Se sabe que las nubes de partículas finas que provienen de fábricas de carbón no se frenan en la frontera entre Alemania y Francia. Y en el libro solo lo comentan de pasada cuando hablan de “reparaciones” – un sistema internacional de sanciones económicas relacionadas con la contaminación.

No me parece creíble que todo lo que se describe provenga de Ecotopía: los veleros, las máquinas para fabricar coches eléctricos, los componentes de las baterías, el equipamiento de investigación, los barcos-taxi, etc. Falta un análisis más detallado como el que Jancovici hace (ver artículo PIB o CO2, conferencia de Jancovici).

Tampoco me parece creíble que no haya más inseguridad, que no haya envidias, que dejen aumentar el riesgo de incendios en los bosques, que los investigadores y el emprendedor acepten responsabilidades solo con la ventaja de jubilarse antes. Me cuesta también creer que la medicina siga estando al nivel de lo que se está consiguiendo hoy gracias a la tecnología, solo a base de felicidad y felaciones…

En general, me resulta “naif” creer que los trabajadores aceptarán asumir la gestión de la empresa, reducir sus horas de trabajo y su salario de mitad, y que no haya escasez de nada.

A pesar de estar maravillada con la lectura de este libro, como ya vimos en la lectura de Kirinyaga, nos presenta una utopía tal y como la concibió Ernest Callenbach, con sus gustos y deseos. Que puede no ser la utopía de muchos de nosotros. Podemos estar totalmente, parcialmente o en absoluto de acuerdo con su visión, pero lo que está claro es que tiene muchas ideas visionarias.

Conclusión

Para mí no hay un viaje del héroe, no hay una construcción en tres etapas, no tiene una intriga o una acción que nos tenga pegados al libro. El hilo conductor de la historia es muy sutil. Sin embargo, Callenbach construye un mundo utópico tan bien descrito en tantísimos aspectos que tengo una gran admiración por su libro. Me parece visionario en algunos aspectos, y muy actual en otros. Todo el mundo podrá encontrar mejoras que querríamos para nuestro futuro, y otras que no nos gustarán o que no consideraremos factibles por diferentes razones. A algunos ecologistas no les gustará que Callenbach acepte la energía nuclear, a algunos no les gustará que los artistas puedan vivir sin trabajar, e incluso habrá quien no aprecie perder sus herencias. Todo el mundo aceptará trabajar menos, pero ¿ganar menos también?

Hace que nos interroguemos sobre el mundo que estaríamos dispuestos a tener para proteger la Tierra del cambio climático. Es un libro que recomiendo leer y que me encantaría debatir con algunos expertos y amantes de utopías. ¿Te apuntas? Contáctame.


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La foto de la portada es de Irina Iriser, encontrada en Unsplash. Las imágenes de paisajes son, en orden de aparición, de: Julius Silver (pixabay), de David Mark (pixabay), de Michael Gaida (pixabay) y de Jörg Peter (pixabay).

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. R. J. Random

    Le tengo ganas desde hace mucho, y eso sin saber tanto sobre el contenido como sé ahora, tras leer tu reseña. Esta no ha hecho más que incrementar las ganas de leerlo. Aunque, curiosamente, creo que me estaba costando trabajo encontrarlo en castellano (digital, por aquello de la presbicia, jajaja).

    Por lo que cuentas, más que novela, yo lo llamaría ensayo novelado, ¿no te lo ha parecido?

    Muy de su época, antes de que el neoliberalismo lo torciera todo, cuando parecía que el mundo iba a encarrilarse por el buen camino a pesar de todo o que, al menos, empezaban a trazarse un plan B real.

    En fin, que me has dejado con muchas más ganas de leerlo,y eso que ya tenía bastantes. 😉

    1. Lola Mérida

      Me alegro, R.J. Random. El desvelar tanto la historia siempre me hace temer estropear la experiencia lectora de los que os atrevéis con mis reseñas antes de descubrir el libro. Creo que merece muchísimo la pena ser leído, aunque como bien dices puede resultar casi un ensayo novelado y por lo tanto, puede que no guste a todo el mundo. ¡Pero tiene tantos conceptos e ideas interesantes! Tenme al corriente cuando lo leas, please. Un abrazo.

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