¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! Una distopía climática en Nueva York

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¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! de Harry Harrison, es una distopía de ficción climática de 1966 que sigue pudiendo considerarse como futurista por el worldbuilding que nos presenta, a pesar de que la historia tiene lugar en nuestro pasado. Como de costumbre, en esta reseña te contaré los temas sociales que incluye, pero también voy a hablar de galletas verdes, de superpoblación y de sistemas anticonceptivos. Es una distopía que merece la pena conocer. Sigue leyendo!

Libro y película

Seguramente hayas oído hablar de uno de los dos:

¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! (traducción de Make Room! Make Room!) es el libro de Harry Harrison publicado en 1966 en Estados Unidos, pero traducido al castellano diez años más tarde, en 1976. La historia se sitúa temporalmente en 1999, treinta y cinco años después de haber sido escrita.

Hagan sitio, hagan sitio de Harry Harrison

Cuando el destino nos alcance (traducción de Soylent Green) es la película de 1973, dirigida por Richard Fleischer e interpretada por Charlton Heston. Una historia basada en los mismos personajes y la misma ambientación del libro, aunque años más tarde, en 2022. Atención encambio, no las confundas porque la película tiene temas y trama completamente diferentes.

Cartel película Cuando el destino nos alcance (Hagan sitio, hagan sitio)

En esta reseña voy a hablarte del libro distópico (ver ¿qué es distopía?), que es el que creo que merece la pena descubrir. La película tiene escenas impactantes con grúas pero, a mi gusto, en su globalidad, no es memorable.

Resumen de la historia de la distopía ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio!

Nueva York en 1999 está superpoblada, como el resto del mundo, y los recursos naturales no bastan para cubrir todas las necesidades. El alimento y el agua son racionados, no queda petróleo, pero tampoco animales. Treinta y cinco millones de habitantes de Nueva York luchan para sobrevivir, la mayoría sin trabajo ni alojamiento. Andy Rush, tiene un trabajo. Todos los días, junto a los otros policías de su brigada, tienen que dispersar las manifestaciones que se producen contra el hambre y la falta de abastecimiento de agua. Así que, ¿qué importa que un magnate de actividades poco claras haya sido asesinado? Si consiguiese atrapar al asesino, Andy casi que le agradecería por el servicio hecho a la comunidad…

La trama es una mezcla mal emulsionada de historia policiaca, romántica y de ciencia ficción soft con un worldbuilding social y reivindicativo.

Personajes principales de ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio!:

1)  Andy Rusch, el policía.

2) Billy Chung, joven chino al que seguiremos en sus andanzas.

3) Solomon Kahn (Sol) mecánico aeronaútico jubilado que comparte el piso con Andy. Tiene 4 baterías de coche encima del frigorífico, y un generador eléctrico que recarga con una bicicleta.

4) Shirl Greene (23 años) – amante del magnate asesinado.

5 temas sociales en la distopía ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio!

1/ El cambio climático

Empezamos la historia en pleno mes de agosto de 1999 con un calor aplastante (que poco futurista nos parece ahora, ¿verdad?) y con las reservas de agua muy disminuídas debido a la sequedad (en serio, ¿el autor viajó a nuestro presente de agosto 2022?). Pero también se han acabado las reservas de petróleo (un mal anunciado desde hace mucho y que todavía está por venir) y la ausencia de animales suficientes para que todas las personas puedan alimentarse de carne o pescado. El mercado alimenticio está basado en galletas hechas de algas. Las verdes eran las que tenían menos iodo y que Andy prefería. Hechas de algas, ¡sí! No hay ninguna duda, aunque luego para la película Soylent Green le cambiaran la composición. Incluso el título le da más importancia.

Hagan sitio, hagan sitio. Las galletas verdes (Soylen Green)

Más adelante en la lectura nos hablará de lluvias torrenciales e inundaciones que no frenan el aumento de la sequedad, del envenenamiento de los terrenos con insecticidas, e incluso de inviernos más fríos que los normales.

2/ La escasez de alimentos y el capitalismo

Sí, he dicho capitalismo. No me he equivocado de palabra. 😉 Harry Harrison nos habla de raciones especiales para diabéticos, enfermos crónicos o con carencias, y régimen especial para mujeres embarazadas. Nos muestra la inseguridad que existe tras ir a recoger la comida o el agua racionada, con escenas en las que las mujeres deben defenderse de agresiones en pleno día.

Hagan sitio, hagan sitio Racionamientos

Es curioso que esta distopía tenga como protagonista al policía. No es una historia que critique a un sistema político totalitario u opresivo. Y Andy no es un disidente, sino más bien un agente del orden que intenta proteger los derechos de todo el mundo. A menudo debe evitar que las manifestaciones se conviertan en puros saqueos de comercios. La escena que me pareció más destacable es aquella en la que Andy exige bajar los precios a un comerciante. La escasez de alimento hacía que algunos vendedores pusieran precios abusivos para enriquecerse y luego contaban con la policía para que les defendieran. Andy amenaza a uno de ellos diciéndole que no le protegerá si no pone un precio justo. Me parece excelente cómo muestra con esa escena la ineficacia del capitalismo del mercado libre con productos de primera necesidad cuando hay escasez.

3/ El consumismo de la superpoblación

Lo más interesante y criticable de este libro es que Harry Harrison nos insiste mucho en que una de las razones principales del cambio climático y la escasez de recursos es la superpoblación. Por supuesto que también critica al capitalismo y al consumismo de productos innecesarios, ya casi inexistentes en esta historia. Pero nos repite una y otra vez que el aumento de la población de manera exponencial es lo que ha hecho que acabaramos muy rápido con nuestros recursos naturales.

«La humanidad ha conseguido consumir en un siglo los recursos que se habían acumulado durante millones de años (…). Nos han dejado sobreproducir y sobreconsumir, hasta que el petroleo se hubo agotado, que la capa de tierra de cultivo hubo desaparecido, los árboles perdidos, que las especies de animales se hubieran extinguido, y que hubieramos envenenado la tierra…»

Sapiens consumismo en supermercados

A mí me sorprendió que sus cifras fueran tan certeras sobre el aumento de la población mundial. Encambio se equivocó sobre nuestro presente, y es algo que también les reprochan a los primeros científicos que alarmaron sobre el cambio climático. Todavía tenemos suficiente carne, comida y algo queda de petróleo. Aunque con la lectura subyace la pregunta: ¿hasta cuándo?

4/ Reducir la población con sistemas anticonceptivos

Mientras que otros escritores de la época imaginaban space-opéras con nuevos planetas para que los humanos pudieramos irnos a vivir, Harry Harrison nos habla de gente que se envenena bebiendo agua tóxica de mar sin desalinizar debido a la falta de agua potable.

Por supuesto, Harry Harrison no escribió esta historia para reivindicar el aborto o la eutanasia, temas de controversia en nuestra sociedad actual. La crítica estaba dirigida al moralismo religioso que impedía que los hombres y mujeres utilizaran sistemas anticonceptivos.

El discurso del personaje Sol sobre este tema es muy potente, casi político. ¿Podemos pensar que esta historia cambió nuestra mentalidad occidental para que pasaramos de familias de 6-8 niños a familias con 2-3 niños? ¿O, como los sociólogos dicen, han sido los factores económicos y el trabajo femenino lo que ha impedido que las familias sean tan numerosas? No sé responder a estas preguntas, pero lo que sí tengo claro es que este libro vuelve a ser un ejemplo de distopía con intención de alertarnos de peligros y hacernos cambiar nuestro futuro.

5/ La desigualdad social

Harry Harrison nos muestra una sociedad desigual, donde algunos privilegiados con poder (casi mafiosos) siguen teniendo carne, aire acondicionado, coches y fiestas de lujo. Para mí, esa injusticia social es el regustillo amargo que se queda en la boca al terminar el libro.

Esta desigualdad es otra de las cosas que hace que vea esta historia todavía muy creíble, que todavía considere que es futurista, a pesar de hablar de 1999.

Hagan sitio hagan sitio varias portadas de libros en inglés, francés y castellano

Conclusión

Como habrás visto, el libro me ha gustado mucho por los temas sociales que tiene. A mí me enganchó mucho por su worldbuilding. Pero para algunos lectores faltará una verdadera trama. Por momentos te preguntas a dónde quiere llevarte Harry Harrison, cuál es el motor de la historia: ¿su encuesta policiaca? ¿su relación amorosa? ¿o nos espera un final apocalíptico en ese desastre de mundo? Por supuesto, no voy a desvelarte la respuesta, si te interesa, tendrás que leer el libro. Y te aseguro que, para mí, es una lectura que merece la pena.

Si quieres leer más sobre Harry Harrison y sus múltiples libros, te dejo este enlace a la página: Wiki de Alt+64.


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La foto de la portada es de Michael Discenza, encontrada en Unsplash. Las fotos de las galletas verdes y las hojas de racionamiento de guerra son de Silvia y Kevin, respectivamente, y ambas se encuentran en Pixabay. La foto del supermercado es de Bernard Hermant en Unsplash.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Claudia Aboaf

    Gracias por esta información y análisis excelente.
    Claudia Aboaf

    1. Lola Mérida

      Gracias, Claudia. Me alegro que te guste.

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