MAUS: un cómic excepcional, premiado por el Pulitzer

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¿Cómo ha conseguido un cómic ganar el premio Pulitzer en 1992? La novela gráfica «Maus» de Art Spiegelman no te dejará indiferente. El autor/artista cuenta de manera autobiográfica cómo fue construyendo el libro con los relatos biográficos de su padre Vladek Spiegelman, judío superviviente de la Segunda Guerra Mundial. La combinación de ambas historias hace verídico y real todo lo que cuenta.

Maus cómic

Resumen del cómic Maus:

Vladek Spiegelman es un judío polonés que consiguió sobrevivir a la Europa de Hitler y a Auschwitz-Birkenau. Su hijo, el creador del cómic, quiso inmortalizar su historia sin ocultar la difícil relación entre ambos.

Umberto Eco dijo de este libro:

«Lo cierto es que Maus es un libro que no se puede dejar de leer, ni siquiera para ir a dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueven; cuando sufren, lloras».

1. Formato y fechas de publicación

El libro consta en realidad de dos partes que fueron publicadas separadamente:

  • En 1986: «Maus: Mi padre sangra la historia»
  • En 1991: «Maus II: Aquí comenzaron mis problemas»

La edición completa con estos dos volúmenes se comercializó a partir de 1997.

Al igual que «Persépolis» de Marjani Satrapi, la novela gráfica «Maus» de Art Spiegelman está totalmente dibujada en blanco y negro. Mientras que «Persépolis» cuenta la historia autobiográfica de la revolución islámica de 1979, «Maus» cuenta la historia de su padre durante la Segunda Guerra Mondial.  

Maus cómic

2. La metáfora de los animales y el título.

Algo que destaca de esta novela gráfica «Maus» es la utilización de animales para diferenciar a los judíos (los ratones) de los no judíos. De hecho, es lo que da título al libro. Maus quiere decir Ratón en alemán. Lo gracioso es que los alemanes están representados como gatos, el enemigo mayor del ratón. Y cada nacionalidad estará representada por un animal diferente: los americanos serán perros (muy simbólico también), los poloneses cerdos, los franceses ranas…

Es una especie de metáfora que simplifica un poco en dónde se encontraban los protagonistas y lo que cada pueblo hizo. No tapa por ejemplo que los primeros en encerrar a los judíos eran judíos. No esconde tampoco que en Auschwitch hubiera Kapos poloneses en sus uniformes de prisioneros. Explica sin embargo que los judíos a veces podían ponerse máscaras y evitar ser reconocidos como ratones. También muestra que encerraban a franceses o americanos en los campamentos sin ser judíos. Me recuerda al libro «Rebelión en la granja» de George Orwell, donde la población rusa y los comunistas están representados por animales de granja para endulzar ligeramente una historia real muy amarga.

3. Personajes principales:

Desde la primera hoja vemos que la relación entre padre e hijo es tensa. Que su padre, Vladek, no se lleva bien con su nueva mujer Mala, con la que se había casado tras el suicidio de la madre de Art: Anja.

Vladek atrae la simpatía de muchos lectores, por todo lo que sufrió y por el amor que demuestra por su mujer durante toda la historia. A mí, a pesar del respeto que siento por lo que vivió, su carácter difícil de mayor hizo que no le tuviera mucho aprecio. Vemos enseguida dibujado en su brazo los números que tatuaban a los judíos. Comprendemos, desde los ojos de su hijo, que es rácano porque estuvo traumatizado por el hambre y la muerte del Holocausto.

Maus dibujo del cómic

Anja, la primera mujer de Vladek y la madre del autor es un personaje muy importante del principio al final, incluido el primer hijo que tuvo con Vladek. Anja es descrita como una mujer interesante pero con tendencias depresivas.

El autor Art no me resultó del todo simpático, quizás por cómo utiliza a su padre sin querer ayudarle de ninguna otra manera. Pero admiro cómo consigue transmitir tantos mensajes diferentes en un formato accesible a casi todo el mundo, y de manera tan emotiva.

4. No hay problema de traducción.

Las frases del padre aparecen en todos los idiomas distorsionadas (por ejemplo: «en aquí» de la imagen de antes). Se han hecho muchas críticas a las traducciones en español, en francés… cuando en realidad el diálogo intentaba mostrar que el padre hablaba un inglés de inmigrante, y no de nativo, como el hijo. Y a pesar de esas lamentables críticas, el libro está entre los mejores.


Temas sociales de la novela gráfica Maus:

Aquí os dejo los cinco temas que me han marcado leyendo este libro.

1. ¿Por qué escribir historias sobre el holocausto? ¿Para hacer que los jóvenes alemanes que ni siquiera habían nacido entonces se sientan culpables?

Como la segunda parte fue escrita años después del éxito de la primera, el autor Art Spiegelman aprovecha para hablarnos de algunas preguntas que los periodistas le hicieron tras esa primera publicación. Y da sus respuestas en la segunda parte del libro:

“Tantas empresas enriquecidas durante la Alemania nazi están en buena salud financiera, más que nunca. Quizás todos deberíamos sentirnos culpables.”

Entiendo que con TODOS se refiere a los que compramos productos / servicios de esas empresas.

“¿Para qué sirven los libros sobre el Holocausto? La gente no ha cambiado… Puede que haga falta otro holocausto, más importante”.

2. Las primeras manifestaciones antisemitas.

La familia de Vladek tenía medios y estaba informada de que echaban a los judíos de sus casas en Alemania, el país vecino. Esperaban que los nazis del gobierno alemán fueran destituidos de sus puestos. Luego pensaron que Hitler solo quería recuperar las regiones de Polonia que habían pertenecido a Alemania en el pasado. Cuando empezaron a ver manifestaciones para echar a los judíos donde ellos vivían, creyeron que mudándose de ciudad no tendrían más problemas. Luego creyeron que era una mala etapa a pasar. Desgraciadamente esa etapa duró años y costó muchas vidas. Nadie podía pensar que esos ligeros cambios desencadenarían en la barbarie que fue.

Maus imagen cómic

Es un mensaje bastante importante el que nos da esta historia. La vida cambia poco a poco, y nos vamos adaptando. Los judíos aceptaron ser identificados, tener raciones, necesitar permisos de trabajo.

Me hace pensar en «El cuento de la criada» de Margaret Atwood y en las críticas de algunos lectores que encuentran poco verosímil que las mujeres pudieran encontrarse encerradas y esclavas casi de la noche a la mañana.

Es cierto que los cambios pueden intervenir en un tiempo muy largo de tiempo, pero ¿cuándo fueron los judíos realmente conscientes de lo que pasaba? ¿O fueron descubriendo poco a poco no solo que les echaban, sino que les deportaban e incluso les exterminaban? Cuando leo esta historia me digo: ¡deberían haber huido! Pero ¿quién pensaba que una parte de la población fuera a perder su condición de humanos casi de la noche a la mañana? Sobre todo que estaban bien asentados en la sociedad. No, creo que puede ocurrir, y aún más, nos puede volver a ocurrir si no somos conscientes de lo que está pasando alrededor nuestro.

Es un concepto que vuelve a salir en la secuela de Margaret Atwood: Los testamentos.

3. La suerte para sobrevivir

Art Spiegelman evoca en «Maus» que tenía admiración por su padre, por todo lo que había hecho para sobrevivir. Trabajó en múltiples puestos, dio clases de inglés, negoció con su propia ración de pan. Pero en un momento del libro un personaje le dice:

“La vida está siempre del lado de la vida, y en cierta manera, les tenemos rabia a las víctimas. Pero no son los MEJORES los que han sobrevivido, ni los que han muerto. Era el HAZAR”

Y es algo de hecho que veremos durante todo el libro, los protagonistas tienen múltiples situaciones en las que estuvieron a punto de morir. Y la vida decidió otra cosa.

4. La culpabilidad de sobrevivir. La culpabilidad de triunfar.

Algo importante de este libro, que encuentro en común con el libro «Patria» de Fernando Aramburu, es que las víctimas no son solo los que vivieron el Holocausto (o en el caso de Patria, el atentado de ETA), sino todas las personas cercanas, incluido las personas con las que conviven pasado el sufrimiento, e incluso los hijos nacidos después de los hechos. En «Maus», intuimos desde el principio que el suicidio de la madre podría ser explicado por los traumatismos que le quedaron del Holocausto, y vemos claramente que padre e hijo fueron víctimas, cada uno a su manera. Los rescatados quedaron marcados para siempre, algunos con la culpabilidad de haber sobrevivido. Y tuvieron comportamientos complicados que acarrearon, en este caso, las desavenencias familiares. En el libro veremos que el sentimiento de culpabilidad de sobrevivir del padre repercutió en el hijo que sentía no merecer el triunfo que tuvo con su primera parte de la novela gráfica.

5. El papel de las mujeres durante la Segunda Guerra Mundial.

Me encanta el personaje de Anja de este libro, ya que gracias a ella, vemos cómo fue la Segunda Guerra Mundial para las mujeres. Son varias las mujeres que ayudan a Vladek y a Anja para evitar que les arresten. La propria Anja conspiraba con los comunistas. Podrán comer gracias al mercado negro que llevaba una mujer. Y hay otras que consiguen que Vladek y Anja no pierdan contacto, arriesgando incluso sus vidas. Lo más interesante es descubrir que hubo prisioneras que intentaron rebelarse contra los nazis con explosivos.

Todas estas historias humanas permiten que se vea la solidaridad y la ayuda entre las mujeres, su capacidad de rebeldía y de trabajo. Hacen también que esta novela gráfica, «Maus», se convierta en un joya literaria.


Conclusión del cómic Maus

Como espero que ya habrás comprendido, la historia es extraordinaria y emotiva. Es realista, y por lo tanto, dura. Pero no me pude despegar del libro queriendo saber cómo salía adelante Vladek, qué más le pasaba a él y a Anja. La estructura sorprende al principio de la segunda parte, por lo que he contado más arriba, pero está bien construida para que termines de leer casi con lágrimas en los ojos. ¡Te recomiendo este cómic muchísimo!

Creo incluso que debería ser una lectura obligatoria en todos los colegios, sobre todo en España donde vivimos los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial un poco de lejos.


Si te gustó Maus, no te pierdas el libro ilustrado El árabe del futuro, de Riad Sattouf.

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