Reseña «La vida secreta de los árboles» de Peter Wohlleben

Reseña «La vida secreta de los árboles» de Peter Wohlleben

¿Cómo proteger el bosque para que sea natural, primario y así preservar el medioambiente? «La vida secreta de los árboles» nos ayuda a ver a los árboles como seres vivos que debemos proteger.

En estas últimas semanas de 2019 en las que el COP25 de Madrid y Greta Thunber están en boca de todos los periodistas españoles, y en las que intento ser optimista a pesar de lo mucho que leo en artículos de prensa y en libros distópicos sobre cambio climático, he querido hablar de un libro que ha cambiado mi forma de ver la naturaleza y los bosques: La vida secreta de los árboles, de Peter Wohlleben.

Resumen de «La vida secreta de los árboles»

El escritor es un agente forestal alemán que habla en este ensayo de la pasión de su vida: el bosque. Es un libro que ha tenido mucho éxito (traducido a muchos idiomas) por la facilidad que tiene el autor para contarnos, en apenas una treintena de capítulos cortos, la comunicación y solidaridad de los árboles en el bosque, o la diferencia de comportamiento de cada especie frente al medio ambiente. Todo salpimentado de anécdotas que hacen ver a los árboles muy cercanos a nosotros.

«Nuestra dificultad para comprender a los árboles reside principalmente en su extrema lentitud. Su infancia y adolescencia es diez veces más larga que las nuestras y viven al menos cinco veces más tiempo que nosotros. No es extraño que la mayoría los vean como objetos.»


Aquí os dejo los seis temas más destacados para mí de este ensayo que justifican que recomiende su lectura:

1. La comunicación y la solidaridad del bosque

Peter Wohlleben explica que en los bosques primarios o naturales hay un lenguaje entre los árboles gracias a los sentidos del olor y del gusto. Un árbol puede secretar sustancias para evitar un ataque de animales y transmitir la alerta a sus vecinos y evitar así que sean atacados. E incluso en ausencia de agua transmiten ultrasonidos, lo que puede hacer pensar en una comunicación auditiva todavía no probada.

Las plantas saben reconocer sus raíces de las de otras especies e incluso de otros individuos de la misma especie. Los árboles utilizan sus raíces para emitir señales eléctricas que se propagan entre ellos, e incluso a través de los champiñones, cuyos filamentos son utilizados por los árboles como un cable de internet de fibra óptica: www = Wood Wide Web 😉

Esta comunicación para avisar de peligros demuestra una gran solidaridad entre los árboles. Pero va más allá de una simple alerta, por ejemplo, los bosques de hayas compensan mutuamente los individuos débiles y fuertes (los árboles adolescentes, los heridos, los mayores) reequilibrando por las raíces la repartición de nutrientes. E incluso hay solidaridad entre champiñones y árboles, o entre los árboles jóvenes y los mayores.

2. Las especies y su adaptación al medio ambiente

También va a comparar el roble (más fuerte incluso estando solo) y el haya (excelente en comunidad, en el bosque). O entre especies que se adaptan a criterios de bienestar diferentes: los píceas europeos son los únicos que soportan un medioambiente glacial; los alnus (alinos) sobreviven en bosques húmedos o pantanosos. También compara las especies de coníferas y de planifolios por la forma de sus hojas; los caducifolios y los perennes por su forma de afrontar el cambio de temporadas, o los diferentes ritmos de fertilidad de cada árbol.

Incluye anécdotas sobre cómo afrontan las tormentas: tornadas, nieve, hielo, los rayos e incluso los incendios naturales (son raros, la mayoría de los que conocemos se deben a la acción del hombre).

3. Los sentimientos y la vida secreta de los árboles

Sorprende que la explicación del florecimiento de primavera pueda venir de una capacidad de los árboles (y sus semillas) de contar los días cálidos o los días con más horas de sol. Lo mismo que saber que los árboles pueden aprender y que deben almacenar en algún sitio las informaciones. Quizás en el tocón (en botánica, un tocón es la sección de tronco que queda en el suelo unida a la raíz cuando el corte se realiza cercano a su base). Y que cada árbol de la especie tiene su propio carácter, una manera de comportarse individual y propia a cada árbol.

Nos descubre también el sufrimiento de los “niños de la calle”: los árboles que se colocan en avenidas y parques, con pocas raíces y que sufren el calor de las ciudades y los ataques de insectos sin el apoyo de su familia para defenderse.

También nos habla de los emigrados secoyas que llegan a Europa, y que no crecen tanto como len Estados Unidos. O los híbridos que deben esperar decenas de años para saber si están genéticamente adaptados.

Peter Wohlleben consigue humanizar a los árboles y que dejemos de verlos como piedras para empatizar con lo que están viviendo.

4. Los árboles y la influencia en la regulación del clima

Quizás lo que más me ha gustado de este libro es su concienciación ecológica para proteger los bosques.

Empieza explicando la necesidad de proteger la riqueza de la tierra forestal: un puñado contiene más organismos vivos que seres humanos hay en la Tierra. Ya que es la tierra la que nutre y permite la vida del árbol.

Continúa con la necesidad de dejar que los árboles envejezcan para que ejerzan su verdadera lucha contra la concentración de CO2, ya que es en la vejez que son mucho más productivos.

Y finaliza con la necesidad de dejar los bosques autorregularse: los árboles muertos garantizan la biodiversidad, y favorecen la creación de humus en el suelo, lo que ayuda a retener el agua.

El vínculo entre bosque y agua es muy fuerte. La capilaridad y la transpiración de los árboles ayuda a mantener la humedad, y las coníferas van incluso favorecer la creación de nubes, que a su vez viajan a zonas del interior de la tierra para aportar humedad.

A su vez, algunos estudios dicen que los ácidos de los bosques que llegan al mar gracias a la lluvia y los ríos, contribuyen a la creación del plancton, uno de los nutrientes más importantes del agua.

5. El bosque de árboles y la salud del hombre

Los arboles ejercen un filtro contra las partículas suspendidas en el aire.

Los bosques de coníferas reducen sensiblemente la carga de microbios en el aire. Y también se ha comprobado que pueden influir en la presión arterial de los hombres que se pasean por los bosques.

6. Cómo proteger el bosque

Aconseja no intervenir en los bosques para que puedan un día ser los bosques primarios. Sobre todo en Europa (Alemania ha votado 5%, pero por ahora solo se ha conseguido 2%, ¡es mejor que nada!)

Pide también que se respete al máximo a los árboles, que no nos aprovechemos el ecosistema forestal más allá de lo necesario, y que tratemos a los árboles como trataríamos a los animales, evitándoles sufrimientos inútiles.

Como el autor escribe, puede que un día, con los avances de la silvicultura y de la ciencia, el lenguaje de los árboles será descifrado y obtendremos historias extraordinarias de centenares de años.


Te recomiendo leer este libro si quieres entender mejor a los árboles y el funcionamiento del bosque. A pesar de que el autor utiliza términos especializados, sabe adaptar sus anécdotas para la gente que desconoce la biologia o la silvicultura, y lo hace de manera amena, lo que facilita su lectura.

Si quieres leer el libro «La vida secreta de los árboles», de Peter Wohlleben, te dejo aquí el enlace hacia Amazon.

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